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miércoles, 11 de enero de 2012

REIVINDICACIÓN

En tiempos donde una petarda producción de gore sinsentido provoca la expectacion de los cerebros mas inocentes, donde un justiciero de medio pelo, por mucho que llevo el rostro del inigualable Rutger Hauer, se cree con posibilidades de codearse con los grandes del genero, debe alzarse una voz que defienda los valores e ideales de los individuos que se toman la justicia por su mano y la aplican a sangre y fuego. Fuego de escopeta recortada a ser posible. Y esa voz parece que voy a tener que ser yo.

Si hay que hablar de un justiciero por antonomasia, ese debe ser Charles Bronson. O mejor dicho, su alter ego Paul Kersey, arquitecto de profesion cuyo tragedia familiar le lleva a cambiar la escuadra y el cartabon por una Magnum 475 Wildey. No existe otro que sepa tomarse la justicia por su mano como lo hace él, y viendo el extasis que habeis alcanzado con "Hobo", pequeños y miserables profanos, os demostraré de una santa vez lo que es un justiciero de verdad. Empezare con la morterada:



A eso se le llama "dar boleto" con profesionalidad. Como veis, a Paul no se le puede quitar la cámara tan alegremente. Y ya ni os cuento cómo se pone cuando le tocan el coche:



Dejémonos ya de minucias y hablemos de recuento de ajusticiados:



Para finalizar, me reservo una de las mejores maneras de ajusticiar habidas y por haber, el nunca bien ponderado bazokazo en el salon de casa. Arma un poco de ruido y lo deja todo manga por hombro, pero no hay mejor metodo para deshacerse de los indeseables:



Simplemente, apoteósico.

Ahora nenes, iros a tomar viento fresco con vuestro "Hobo" y dejad el cine de verdad para las personas mayores.


sábado, 13 de marzo de 2010

El Problema de los Clásicos o Demagogia Musical.

Queridos míos.

A tenor de los recientes acontecimientos que han sacudido este espacio de la blogosfera, me veo obligado a hacer una declaración de intenciones: recurrir a los clásicos en un desafío es fácil y, hasta cierto punto, zafio. Es, haciendo una extrapolación al tema de la política, un claro ejemplo de demagogia musical.

Me explico. Se habla de demagogia cuando un político apela a verdades universales imposibles de rebatir. Es decir, cuando un político dice que si sale elegido defenderá la democracia, está siendo demagógico, ya que desde el mismo momento que acepta participar en el juego electoral se da por sentado que acepta y defiende la democracia.

Este caso, por tanto, es lo mismo. Es muy fácil proclamar desde un púlpito la validez atemporal de los clásicos y, lo que es peor, juzgar otras propuestas a tenor de aquellos. Y es demagógico porque, ¿cómo se rebate un Have a Drink On Me? ¿Qué se utiliza para contrarrestar un Back in Black o, dejando de lado a los australianos, un Rebellion In Dreamland? ¿Hay acaso alguna canción que las iguale o incluso las supere? No. Son como armas de destrucción masiva que arrasan con todo lo que tocan. Por tanto, declaro mi parecer: usarlas en un desafío musical como los High Fidelity es un claro ejemplo de Demagogia Musical.

Respetaré el anterior post de NvN porque no era un High Fidelity y por qué siempre viene bien escuchar esos dos temazos. Pero repito: qué fácil es esconderse detrás de tamañas creaciones, a salvo de las críticas, mientras los demás arriesgamos y nos exponemos a los comentarios maledicentes y retorcidos.

Yo, hijos míos, arriesgo. Arriesgo y acepto las consecuencias. Seguid establecidos en vuestra monotonía, estancados en un rincón de tiempo y espacio a salvo de cualquier contratiempo. Tarde o temprano deberéis salir de vuestro onanismo musical y enfrentar las verdades del mundo.

He dicho.

Y ahora os dejo con una de mis apuestas alejadas de los clásicos. Sí, a mi me gusta esto:




Adelante, criticadme.