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sábado, 2 de junio de 2012

Gotthard. Firebirth.




Es increible que hayan pasado casi dos años desde que Steve Lee falleciera en aquel desafortunado accidente.
Lo recuerdo porque Gotthard se habían convertido en una de las bandas con más personalidad del panorama del Hard Rock. Y eso, que no es una tarea nada fácil, se debía casi en un 80% a la labor de su vocalista y frontman, uno de los tipos que más simpatía haya irradiado desde un escenario en toda la historia del Rock.

Maldita sea, qué buenos ratos nos hiciste pasar. Descansa en paz, Steve.

Pero eso, para bien o para mal, ya es historia. Como ya he dicho, hace casi dos años de aquello, y es hora de mirar hacia adelante, y sus compañeros del grupo han retomado el camino junto a un nuevo cantante: Nic Maeder. Con él han grabado este nuevo cd, Firebirth, que se acaba de publicar.
Y si hay algo que podemos decir del trabajo es que era esperado como pocos. No solo por saber si Gotthard podrían sobrevivir sin Steve, si no porque desde un tiempo a esta parte, un cd de Gotthard era sinónimo de calidad y de originalidad. ¿Qué hay, pues, de este Firebirth?
Veréis, es solo mi opinión, pero...no sé qué pensar... Aun tengo que darle muchas más escuchas, pero por ahora me he quedado un tanto desconcertado. Tiene grandes temas y otros que pasan completamente desapercibidos. Nic, eso sí, hace una gran labor, y en espera de saber cómo se defiende en un escenario, debo decir que me ha convencido en su papel.
Entonces, ¿cuál es el problema de este disco?
Pues son dos, en mi opinión: el haber llegado justo después de tres grandes discos y el dar un cambio radical al sonido de la banda.

Los nuevos Gotthard, Nic Maeder en el centro.

Realmente, no es un cambio radical. Pero sí una vuelta a las raices, es decir: menos melodías, estribillos mucho menos prominentes, producción rockera a más no poder. Este es un disco de Hard Rock. Nada de etiquetas melódicas. Para mi, es el heredero directo de aquel G que hace ya más años de los que uno quiere contar sirviera para que NvN nos descubriera a esta gran banda.
Estoy seguro de que poco a poco va a gustarme más de lo que lo ha hecho hasta ahora. Solo se trata de escucharlo siendo consciente de lo que es. Así que tenedlo claro cuando vayáis a darle al play: olvidaos de los Gotthard melódicos de "Lipservice" o "Domino Effect".
Estos son otros Gotthard: más directos, más crudos y más rockeros.
Y eso es bueno. Creo.
Será cuestión de darle tiempo.


domingo, 2 de mayo de 2010

Meat Loaf. Hang Cool, Teddy Bear.

Lo de Meat Loaf es para estudiarlo.
Después de intentar revivir en vano la magia de sus míticos Bat Out Of Hell con la tercera entrega de la trilogía, va y nos regala este último disco que supera en casi todo al anterior. Y no es que aquel fuera malo, pero la mínima presencia de las canciones de la verdadera mente maestra tras sus dos predecesores, Jim Steinman, restaban empaque al asunto. Y ahora, sin una sola canción del genial compositor, el Cacho de Carne hace el que posiblemente sea su mejor trabajo desde Bat Out Of Hell II.


Vaya portadita. Cojonuda se mire por donde se mire.

Quién esté familiarizado con la obra del orondo vocalista sabrá lo que encontrarse. Para el resto: Meat Loaf es sinónimo de rock teatral, casi de cabaret. Composiciones que amenudo sobrepasan la media de los 5 minutos, sin dejar de ser comerciales y con tendencia a exagerar los sentimientos. En las canciones de Meat Loaf, si se ama, se ama hasta la muerte. Y si se odia también. Como digo, todo muy teatral. Y no exento de cierta ironía, de un puntillo de no tomarse en serio a si mismo que le da el toque necesario para que muchos de sus discos no resulten ridículos.


Meat Loaf que, sabrá dios por qué, quiere sacarse los ojos.

En esta ocasión, vuelvo a repetir, no hay colaboración del compositor Jim Steinman. Y sin embargo, el tipo se ha sacado de la manga un discazo. Según dice, hay una especie de historia que da cierta unidad al conjunto, pero a mi me da igual. Entre que la historia es una pamplina y que no creo que sea necesaria para disfrutar de las canciones, no pienso ni mencionarla. Lo que sí diré es que en esta ocasión las guitarras tienen mucha más presencia que en otros trabajos, donde el piano llevaba la voz cantante. Es un disco muy rockero, a veces casi hard, y las canciones son más cortas (aun así hay alguna especialmente larga). Pero se las arregla para mantener las señas de identidad propias de su carrera musical. En 13 temas, por supuesto, hay de todo, algunas cosas más buenas y otras peores, pero el nivel general es impresionante. Y no quiero olvidarme de que la nómina de colaboraciones, que tampoco es coja: Steve Vai, Brian May y Jack Black. Y ahora no sé si me dejo alguno más.


Otra vez el gordo, haciendo como que toca la guitarra. ¿A quién quieres engañar, tío? Si ni siquiera compones tus canciones...

En definitiva, un disco bastante, bastante recomendable. Siempre y cuando se sepa lo que se va a encontrar, claro. Os dejo con mi elección: Love Is Not Real.
Se despide:

TRock.





martes, 20 de abril de 2010

Reseñas. Can't Slow Down.


Si tuviera que escoger dos grupos que resumieran toda la esencia del rock melódico, lo tendría claro: Journey y Foreginer. Las dos bandas destacaron por tener cantantes con una personalidad arrolladora. Ambas fueron enormes en los 80, consiguieron innumerables hits y escribieron la biblia de lo que debe ser este tipo de música. Pero curiosamente, las semejanzas no terminan ahí: los dos grupos perdieron el rumbo en los 90, dijeron adiós a sus principales cantantes y tratan de sobrevivir desde entonces cambiando constantemente de miembros. Y ambas bandas han vuelto recientemente a las listas americanas con sendos discazos. En el caso de Journey, Revelations (que reseñamos debidamente en los principios de este blog). Foreginer lo hacen con el disco que nos ocupa: Can't Slow Down.


La increíblemente sosa portada del último disco de Foreigner.

He hablado de las semejanzas entre las dos bandas, pero es innegable que también hay diferencias. La principal, desde mi punto de vista, es que Foreigner siempre han tenido una personalidad mucho más marcad y definida que la banda de Neal Schon. Desde sus principios el grupo liderado por el guitarrista Mick Jones (y antes, también, por el cantante Lou Gramm) se ha caracterizado por su mezcla de rock, pop y baladas. Y nunca han defraudado.


Los Foreigner originales. Lou Gramm y Mick Jones son los dos del centro. Mick es el rubio.

Este último disco llega cerca de 15 años después de su último lanzamiento (el genial e infravalorado Mr. Moonlight), y lo hace con una formación totalmente renovada en la que solo se mantiene el ya mencionado Jones. Aun así, los cambios no resultan un problema. La banda es tan buena como pudo serla cualquier otra formación. Especialmente reseñable es el caso del nuevo cantante, Kelly Hansen, que sin hacer olvidar a Lou Gramm (lo siento, pero es que este tío, desde mi punto de vista, es INSUPERABLE, no ha habido otro cantante de Rock con tanta clase) hace un trabajo realmente sobresaliente. Su interpretación en algunos de los temas es asombrosa.

Los nuevos Foreigner. Kelly Hansen es el del centro. Jones el viejuno de la izquierda. Dios, quién te ha visto y quién te ve, Micky.

Pero yendo a lo que verdaderamente nos importa, ¿cómo suena el disco? Debo reconocer que la primera escucha me dejó descolocado. Me resultó un disco de pop contemporáneo sin garra ni fuerza. Y con exceso de temas lentos. No obstante, como suele pasar, tras una nueva escucha empecé a apreciarlo como realmente era. Y ahora me resulta inmejorable. Es un disco con mucha clase, muy agradable de escuchar y con detalles realmente increibles. Eso sí, hay que tener claro lo que se va a encontrar. No es que sea muy diferente de lo que ya hacían antes, pero sí es cierto que, en este caso, el pop gana por goleada al rock. Si tenemos eso en cuenta, y no supone un problema para nadie, puede resultar un disco muy, muy recomendable. A estas alturas creo que tan solo hay una canción que no me gusta (una de las baladas, I can't give up on you now, lenta y aburrida). El resto desprende tanta elegancia que me resulta difícil escoger.

En definitiva: feliz regreso de los Foreigner. Feliz para ellos, que han vuelto a colocarse en las listas de ventas americanas, y feliz para nosotros, que tenemos de nuevo una genial pieza musical que llevarnos a nuestros oidos.

Que sea por muchos años. Os dejo con mi tema favorito del disco:


miércoles, 17 de marzo de 2010

Reseñas. Last Look At Eden.

Algo retrasada en el tiempo llega a nuestro blog la reseña del último album de Europe.
¿Y qué puedo decir? Que a mi, personalmente, me parece uno de los mejores discos de la banda. Incluso me atrevo a colocarlo segundo en mi ranking personal, tan solo por detrás del injustamente olvidado Prisioners In Paradise, posiblemente mi disco favorito de los suecos.

Después de unos años de separación, Europe se reunieron al principio de la siguiente década y, desde entonces, nos han regalado varios trabajos que, hasta ahora, pecaban de inconsistentes y carentes de una personalidad definida. Daba la sensación de que la banda de Joey Tempest y compañía estaban tratando de encontrarse y ajustarse a los cánones de este nuevo milenio. Y me atrevo a decir que ahora lo han conseguido. ¿Cómo? Muy fácil, volviendo la vista atrás. Pero no a sus años de éxito en los 80, no. Más atrás aun, a las bandas que los influenciaron allá por los 70.
La portadita que se han marcado los colegas. Ya les vale.

Last Look At Eden suena a esa época por los cuatro costados. Eso sí, con una producción propia de los tiempos que corren. Y desde mi punto de vista, es el disco con más personalidad de la banda que, a este respecto, siempre anduvo algo coja.

La banda al completo: Joey Tempest (con pinta de estar pidiendo otro cubata, lo que explicaría lo de la portada), Mic Michaeli, John Norum, Ian Haughland y Jon Levén.

Pero centrémonos en lo musical. Last Look At Eden es un disco de rock duro, sin más apelativos, en el que cabe de todo, desde canciones con cierto sentido de la diversión (Mojito Girl), hasta cañonazos del más puro heavy (The Beast,). Caben incluso guiños a su propio pasado (Gonna Get Ready recuerda mucho en espíritu a Rock The Night). Y eso, por supuesto, sin dejar de lado las baladas, campo en el que Europe siempre han mostrado una gran desenvoltura. En este caso, desde mi humilde opinión, se han salido a este respecto, regalándonos dos auténticas joyas propias de sus mejores años: New Love In Town (me encanta esta canción) e In My Time, que suena a Led Zeppelin por los cuatro costados.

En resumen, Last Look At Eden es un disco altamente recomendable. La única pega, por ponerle alguna, es que puede hacerse un tanto repetitivo hacia el final, con un par de canciones de relleno. Pero en general, es un trabajo muy disfrutable.

Europe parecen haber encontrado por fin una personalidad propia, y si este es el camino a seguir en el fututo, bienvenido sea.