martes, 11 de noviembre de 2008

SI DE VERSIONES SE TRATA...

Aquí va una nueva muestra de mi superioridad musical para con vosotros mis amigos y discípulos.

En mi curtida y valorada opinión, la versión de Thunder no desmerece en absoluto a la Original Master Tape de sus Majestades Satánicas, incluso extrapolándola a entornos musicales e influencias claramente distintas, como son las de Mr. Richards y las de nuestro amigo Luke (soy tu padre ???). Ambas son apropiadas dependiendo del momento en que uno las escuche: para una buena juerga de colegas me sobra con la versión Zanderiana, en cambio, si hemos optado previamente por un buen colocón de psicotrópicos (como tiene que ser, por otro lado...) la de los Rolling no tiene rival, auna todo lo bueno y lo malo de la psicodelia sesentera, si estás lúcido mejor ni lo intentes...

Pero no edito este mi post sólo para opinar de Gimme Shelter (eso sería impropio de mí, lo sabéis), sino para dar a conocer la que para mí es simplemente la MEJOR VERSIÓN QUE SE HA HECHO en todo este corto pero prolífico periodo de la MÚSICA que llamamos ROCK, sin discusión alguna.

Tiene a la vez garra, feeling y una calidad musical indiscutible. Auna lo mejor del Hard Rock Incipiente de los 60 con todo lo que ha de venir a partir de la 7ª década del siglo XX.

Al artista en cuestión lo retrata sin igual la revista Kerrang (versión inglesa) de mediado de los 80 en uno de sus especiales dedicados a la década maldita del Rock:

"El extraterrestre que inventó el Heavy Metal"

También ayuda saber que un tal......Bob Dylan (judío y autor de la versión original) prometió que nunca tocaría de nuevo este tema mientras el "versionante" viviera, puesto que se consideraba indigno e incapaz de alcanzar la maestría y la todopoderosa magia que con "...una de mis canciones" alcanzó uno de los hachas más célebres (si no el que más...) que ha dado el Rock en toda su historia.

Con todos ustedes, Jimi Hendrix:

All Along The Watchtower


Gimme shelter

Inmensa cancion de los rolling, pongo la version de los mismos y la de thunder, porque no se con cual me quedaria... Thunder sabe llevarse la cancion a su terreno como pocas versiones se han hecho de ninguna cancion... La voz de Danny Bowes es genial (como por lo general), mejor que la de Mick Jagger aunque el carisma y la interpretacion apasionada de Sir Jagger, clasico entre los clasicos, hace que inclinarse por uno u otro sea bastante injusto... Por otro lado la cancion de Thunder es mas rockera, con un Luke Morley extraordinario y una mayor presencia del bajo y la bateria. La version de los Rolling te lleva directamente al sonido psicodelico de los 60, con un Keith Richards cercano como nunca a Jimmy Hendrix.... Dificil eleccion.


Version Rolling

Version Thunder

Un estribillo cojonudo: "War, children, its just a shot away".....

domingo, 9 de noviembre de 2008

Jodido Hamilton.....



He estado mirando por ahi lo de owned y por lo visto se usa en los videojuegos on line tipo counter strike y viene a decir algo asi como te tengo o pillado, menuda cara que se le quedan a todos, aunque hay uno mecanico que ya se habia dado cuenta.

martes, 4 de noviembre de 2008

Indiana Jones y el tiempo perdido.

Si hay un personaje de ficción que ha marcado mi existencia es, incluso por encima de Spiderman, Henry Jones Junior, Indy para los amigos. Y no solo porque compartamos cierta pasión por la historia (en algún momento de mi carrera inicié un frustrado intento de ser arqueólogo). Para mi, Indiana Jones es el ejemplo del perdedor esforzado, el luchador nato que da la vuelta a su suerte a base de constancia. Al final terminará venciendo, pero lo hace tras haber recibido incontables golpes, haberse roto alguna que otra costilla, posiblemente tras haber sido traicionado por algún amigo y, en general, por intervención de más de una porción de pura y dura suerte. Y es esta humanidad la que lo hace tan accesible y, a priori, tan atractivo como personaje de ficción. Por eso no dudé en comprar su cuarta película (Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal) en cuanto se editó en DVD.
Cartel de la película.

Debo decir, tras haberla visto por segunda vez, que me queda una cosa bastante clara: el señor Spielberg no tenía ninguna gana de rodar esta película. Y eso se nota en cada fotograma.
Mutt, Spilberg, Mac, Indy y Marion.
De alguna manera, parece rodada con cierto desafecto. Como un puñetero encargo. Esta desgana lleva a la inclusión (para evitarse costosos gastos de desplazamiento) de efectos generados por ordenador en los que reside el mayor problema de la película. No hablo de algunos detalles sueltos. Hablo de decorados enteros. Maldita sea, hablo de toda una selva e incluso un precipicio junto al que se desarrolla una persecución. La factura de esos fotogramas, fría y distante como solo puede serlo el corazón de una maquina, resta mucha emoción a la acción. Antes parpadeábamos ante la posibilidad de que esas piruetas pudieran ser reales (por ejemplo, toda la lucha contra el tanque en mi favorita de la saga La Última Cruzada), ahora sabemos de sobra que son imposibles.
El otro problema, a mi parecer, reside en el guión. No es que sea malo. Ni tan siquiera el problema es el mcguffin elegido.
La Calavera de Cristal del título.
Es que los veinte años transcurridos no se reflejan adecuadamente. Se nos dejan ver, tan solo, en pequeños detalles. Vale que dobla las camisas a la perfección antes de guardarlas (recordemos que antes las tiraba arrugadas sin más). Vale que hay una escena donde repite diálogos de Henry Jones Senior, su padre. Pero en gran parte han optado por ignorar ese lapso de tiempo y rodar la película como si el personaje siguiera manteniendo ese halo de eterna juventud que lo caracterizaba, de manera que nos quedamos con un héroe demasiado viejo para obviar el tiempo perdido y conseguir que los jóvenes nacidos en el ínterin entre películas se identifiquen con él.
Pero, ¿sabéis qué?
Que les den a esos jóvenes. Yo disfruto la película como un enano. Las peleas son puro Indiana Jones. El personaje sigue siendo igual de humano (algo más sabio y experimentado, las cosas como son) y me gusta comprobar su evolución al contraponerlo a Mutt, o Henry Jones III, su hijo (supongo que, a estas alturas, no desvelo nada importante).
Indy e hijo.
Ahora ya no juega el papel de joven impulsivo y, por lo tanto, no puede evitar parecerse a su padre. Además, el tan comentado asunto de los alienígenas no me importa en absoluto. No solo está muy bien llevado, si no que casa con la concepción original del personaje: en un principio se trató de un homenaje a las películas de serie b de los años 30 y 40 (en las que primaba el toque exótico y sobrenatural), ahora, por cronología interna, es un homenaje a las películas de serie b de los años 50 y 60 (plagadas de alienígenas y errores nucleares). Es un Indy de la era nuclear (como deja patente la, por otro lado, absurda escena del frigorífico), de la Guerra Fría y la paranoia anti comunista.
Indy e hijo en mitad de una manifestación anti comunista.
Yo lo acepto sin problemas.
Que le den a todo el tiempo perdido.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Halloween atrasado




No se de donde carajo encontre esto....

Héroes. Segunda Temporada.

Quizá porque es mi mayor ambición fabricarlas, siempre me han subyugado las historias bien contadas. No importa el medio, ya sea en cine, comic, televisión o literatura, siempre he primado, hasta cierto punto, claro está, la forma por encima del fondo. Y no quiero decir que el argumento no sea importante. Me refiero a que una misma historia puede ser contada de mil maneras distintas y llegar a resultar, en cada caso, completamente original. Por eso me enganché a Héroes.

Imagen promocional de la Primera Temporada de Héroes.

En un principio, la serie me cautivó por esa manera de narrar algo viejo de manera completamente nueva. Pero esta segunda temporada me ha resultado una gran decepción.
Y no por la falta de frescura. Es esperable, al enfrentarse a algo ya conocido, que el elemento sorpresa se reduzca de manera considerable. Es que todo cuanto la había convertido en un éxito parece haberse esfumado en esta segunda tanda de episodios.
Los supervivientes de la primera temporada: Noah, Sylar, Claire, Matt, Mohinder, Micah, Nikki, Peter, Hiro y Nathan.
Se nos presentan varios personajes nuevos, a los que se les da tanta o más importancia que a los antiguos, solo para terminar por resultar completamente prescindibles (Alejandro, o la prima de Maicah). Las diversas tramas avanzan sin ningún tipo de nexo de unión y, aunque algunas terminan por coincidir, lo hacen de manera forzada y escasamente natural (la historia, metida con calzador, de Nikki, por ejemplo). Además, algunas historias reciben un tratamiento muy escaso (Peter y Adam contra la compañía, por ejemplo), mientras que otras se alargan innecesariamente (Hiro podría haber vuelto del pasado, al menos, dos episodios antes) o son poco menos que intrascendentes.
Peter, Nikki, Hiro, Sylar y Nathan con cara de habérseles pasado la parada.
Pero todos los problemas pueden resumirse en uno solo: la ausencia de un plan maestro que sí estaba presente en la anterior temporada. Falta esa sensación de finalidad que daba sentido a la trama y la convertía en algo más que una sucesión de historietas sin ningún tipo de relación. Se echa en falta la urgencia de los primeros episodios, la presencia de la amenaza ominosa, que aquí lo es menos en cuanto nos la presentan en el episodio 7. No me valen excusas como la irrupción de la huelga de guionistas (que, parece ser, acortó a 11 los episodios), la serie había empezado mucho antes y ya se notaban los fallos.
Aun así, no puedo negarlo, sigue teniendo sus alicientes. Escenas impresionantes (el rescate de Peter a Nathan tras la explosión) y algún que otro giro interesante de la historia (por ejemplo, el final de temporada) que le deja a uno con curiosidad suficiente como para picar una tercera vez. Sin hablar de ese gran villano que es Sylar.

Esperemos que, como parece, el equipo de Héroes haya aprendido de sus errores, porque la audiencia los abandona a marchas forzadas. No me gustaría ver la serie terminada antes de haber dicho todo cuanto tenía que decir. Aunque, quién sabe. A lo mejor 22 episodios son suficientes para decirlo todo. O al menos para contarlo como lo han hecho. Ya sabéis, la forma por encima del fondo.
Es lo que tienen las historias bien contadas. Al final terminan por agotarse.
Será cuestión de buscar en otro lado.